TRUFANEGRA.COM
Día 29 de Octubre de 2000
Hace algunos días llegó a nuestro vallado un grupo de novatos. Se les nota
lo tiernos que son y como vienen de unas cuadras de cemento andan un poco
despistados con tanto campo. Se van arrimando a los veteranos para congeniar y
aprender los nuevos usos y claro, de vez en cuando se llevan alguna que otra
tarascada. Todo discurría de manera normal, cada grupillo por su lado, los mas
peques a rebufo de los medianos y estos a la cola de los grandes.
Nadie circula en solitario por la campa. Siempre van en grupos de a cuatro como
mínimo y si la cosa se anima van hasta cuarenta, claro que siempre hay uno que
dirige la expedición.
El otro día vi a Oreja-Rota muy contento con la nueva situación, ha vuelto
a las andadas, a bravuconear delante de los novatos y empieza a hacerles la vida
imposible, los echa del comedero, no les deja beber y en cuanto se tumban en la
"playa" vá y les arrea mordiscos hasta que los pobres abandonan el
lugar. Visto el panorama he decidido pasar a la acción. He reclutado un comando
de valerosos y hemos urdido un plan: consiste en que cuando los peques se tumben
en la "playa" los vamos a rodear y allí vamos a esperar la visita de
O-R.
La verdad es que si no
fuese por este energúmeno todo seria hasta divertido ya que los más grandotes
no dicen nada, no van mas que a su bola y no se meten con nadie, pero O-R es
diferente, parece que lleva la agresividad en la sangre y como todos los
agresivos es cobarde y arremete contra los mas pequeños.
El plan ha funcionado. Entre unos cuantos, rodeamos a los peques que se habían tumbado en la "playa" y al poco rato apareció un comando encabezado por O-R y empezaron a olisquearnos a los que allí estábamos. Se veía claramente lo que pretendían así que di la señal de atacar y todos a una arremetimos contra los intrusos . En un segundo se armó una buena trifulca y los intrusos salieron por piernas. Estaba claro que no se esperaban tamaña respuesta. Los peques estaban temblando, les palpitaba el corazón y sus ojillos mostraban el pánico propio de quien ve el peligro de cerca. Ocurrió todo muy rápido, en cuanto los secuaces de O-R vieron que no tenían nada que ganar pusieron pies en polvorosa y su jefecillo no pudo hacer otra cosa que batirse en retirada hacia la espesura. Algunos de los pequeños , al verse a salvo, quisieron perseguir a los intrusos pero les dijimos que a enemigo que huye, puente de plata. Parece que ha sido la primera lección para la convivencia en el monte y esperemos que O-R tome buena nota. Al caer la tarde fuimos metiéndonos en la nave y todo estaba tranquilo, en el bosque había un profundo silencio roto, a veces, por el canto del búho y por algún arrendajo que pasaba camino de su nido. algún estornino se quedó a dormitar en las vigas del techo a la espera de robarnos unos granulillos en cuanto raye el alba.
También hay una novedad y es que nos han traído una gran bala de paja y la
han dejado en un claro del bosque. ¡Qué maravilla!, en poco rato la hemos
deshecho y nos hemos revolcado de lo lindo. Para los mas peques es como un gran
mar de paja y ya estamos organizándonos para alternar la "playa" de
arena con el "mar" de paja. La verdad es que no nos podemos quejar de
la vida y para mas ventura ha empezado a caer la bellota.
Aun están un poco verdes pero ya irán
madurando. Es un autentico manjar y nos pensamos poner las botas.
Dicen que en la dehesa los árboles producen entre 6 y 10 Kg de bellota.
Aquí dan menos pero hay muchas más encinas así que la producción por Ha debe
se parecida. Las hay redondas, alargadas, grandes y pequeñas, unas mas dulces
que otras, pero al fin todas nos las comemos.
Dicen que las mas dulces son las producidas
por las encinas "Quercus rotundifolia", que son las que tienen las
hojas mas redondeadas y con pocos nervios (4/7 pares) y las mas amargas vienen de la
encina "Quercus ilex" cuyas hojas son mas alargadas y con más nervios
(6/11 pares). También hay que tener en cuenta que no todos los árboles producen
todos los años, los hay que dan un año si y otro no y se llaman
"veceros" mientras que los que producen todos los años se les llama
"castizos". Esto me lo contó mi madre que lo aprendió por su tierra,
pues por aquí nadie sabe de estas cosas.