TRUFANEGRA.Com
Dia 1 de Diciembre de 2000.
En efecto, ya marcharon los primeros gordos al matadero y en cuanto tengan los datos del despiece los publicaremos en la sección "nuestros cerdos" para ir viendo como va desarrollándose la ganadería.
Y no para de llover, con lo que se embarra todo. Dicen que eso va bien para
la vegetación, para que se regeneren los pastos y crezcan bien los arbolitos.
De todas formas cuando tiene que llover es en la primavera para que las encinas
den bellotas en el invierno. Nuestras madres siguen pariendo, que es lo suyo y
ya tenemos un montón de hermanos y primos y he oído decir que van a traer un
machito de otra ganadería para tener varias sangres y controlar un poco la
consanguinidad ya que no parece
recomendable que a nuestras hermanas las
cubramos nosotros o nuestro padre. Creo que la operación va a consistir en que
uno de mis hermanos, junto con dos o tres primas se van a intercambiar por otros
tantos de la otra ganadería y así ellos y nosotros metemos sangre nueva.
La verdad es que hoy no tengo demasiadas cosas que contar, pero como ya sé que tengo admiradores que van siguiendo mi diario y no quiero defraudarlos, os voy a contar algunos refranes que guardan relación con nosotros y aunque no me gustan demasiado los asuntos de los que tratan, ahí os los escribo:
"Por San Andrés hay puercos gordos que
vender ".
"Granos baratos, cochinos caros ".
"Para San Antón echa cueros el lechón ".
"Quien tiene buen huerto, cría buen puerco ".
"Desde la cabeza al rabo, todo es bueno en el marrano ".
"Al fraile y al cochino no hay que enseñarles mas que una vez el camino ".
"Un sabor ha cada caza, mas el puerco a sesenta alcanza ".
La verdad es que yo prefiero contemplar ese atardecer
que se divisa desde mi campo que leer los refranes que siempre acaban tratando
de lo buena que es mi carne y me traen malos pensamientos. No hago mas que
pensar en las Navidades y en esas cestas repletas de manjares entre los que no
puede faltar alguno de nuestros productos.
Hace unos tres o cuatro días tuve una conversación muy interesante con un pájaro. Era blanco y negro y me dijo que se llamaba Urraca, tenía una cola larga y no paraba de dar saltitos encima de una rama seca de olmo.
-Estate quieta un ratito y hablamos de lo que quieras, pero si sigues dando saltos me voy a marear.
-No puedo porque soy así de nerviosa y de paso vigilo a los predadores que pueda haber por los alrededores. Así que si no te gusta mi forma de actuar, lo dices y me marcho volando.
-Ni pensarlo, Urraca, sigue y salta lo que quieras que yo te escucho sin mirar.
-Hace días que vengo revoloteando por aquí y de pronto veo que hay cerdos de color negro y como antes eran blancos y asquerosillos, pensé que si os habíais revolcado en el barro, pero ahora veo que eres negro de verdad. ¿Como te llamas?
-Me llamo Garrapo y soy hijo de Fernando y Ramona, tengo cinco meses y soy Ibérico de la estirpe Lampiña. ¿Quieres saber algo más ?.
-Bueno, no pensaba en ofenderte, simplemente quería saber tu nombre y de paso ofrecerte mi amistad. Yo navego, mejor dicho, vuelo por mucho territorio, me entero de muchas cosas y te puedo servir de entretenimiento si es que me dejas escarbar en el barro para comerme algún gusanillo.
-Eso está hecho, pero no me traerás alguna cosa rara de otra granja ... Te diré que nosotros somos muy sensibles a ciertas enfermedades y no vaya a ser que pesque algo y luego tengan que ponerme un montón de inyecciones. Así es que si no vienes como es debido ya puedes largarte con viento fresco.
-¡Que cosas dices !.¿ No sabes que todas las granjas de la zona están cerradas a cal y canto y que allí no tenemos nada que hacer ?. Tan sólo recorro algunas huertas y alguna charca y todas están tan lejos que casi no me merece la pena hacer el trayecto. He visto tu parcela y he pensado que tal vez me dejarías escarbar un poquillo y así no tengo que trasladarme lejos y evitamos eso que tu dices. Además , no se por qué, no les gusto a los humanos y me echan de todas partes.
Por un lado me daba pena que tuviera que ir tan lejos para unos simples gusanillos, pero no las tenia todas con migo, algo debía tramar Urraca ya que se estaba mostrando excesivamente simpática y hasta había parado de dar esos saltitos que tan nervioso me habían puesto. Así que accedí a dejarla bajar de la rama para que pudiese comer gusanos.
-Está bien, bájate del árbol y yo te enseñare un charco viejo que tiene gusanillos entre el barro. Pero que quede claro, si mañana vienen los dueños y te ven aquí, yo no respondo de nada, es que ni te conozco.
Urraca bajó al suelo y empezó a seguirme.
-¿Es que no sabes andar como todo el mundo?. Venga de saltitos y revoloteos. Si no te voy a comer, ni te voy a aplastar, pero por favor, deja ya de dar esos saltos y sígueme tranquilita, ¿eh?.
Llegamos a la charca y empezó a rebuscar en el barro, al poco tiempo ya se había zampado varias lombrices y bien harta levantó el vuelo y desapareció en la espesura sin decir ni pío. ¡Que desvergonzada y desagradecida!. Ahora comprendía la razón de tanta amabilidad inicial. Ya vendrá otro día y como la enganche se va a enterar. Recogí velas y me fui a ver a mis dos compañeros que se habían quedado en el otro extremo de la parcela dándole mordiscos a unas raíces de romero.
-¿De dónde vienes tan cabizbajo, Garrapo ?.
-Nada, de dar una vuelta por la charca.
-Ya, ya, si te hemos visto charlar con un pajarraco blanco y negro y hemos pensado que te habías vuelto majareta. ¿Como se te ocurre ligar con una Urraca?, ¿no sabes que son animales muy desconfiados y mentirosos?. Primero te engatusan con saltitos, vamos, te marean, para luego llevarte al huerto y al final comerse tu comida. Y lo peor es que también se comerá la nuestra, así que ya estas olvidándote de esa amistad en nada recomendable.
-Pues no tenéis ni pajolera idea del asunto.
efectivamente, se llama Urraca y da saltitos porque es así de nerviosa, pero me
ha caído bien y le he enseñado la charca para que se coma las lombrices. Lo que
pasa es que cuando se ha hartado me ha dicho que debía irse a hacer la
digestión, que me estaba muy agradecida y que mañana volverá por aquí para
contarme historias de mas allá de la verja.
Mentí como un bellaco para no quedar mal. No puedo soportar el ridículo y la verdad es que me había sentado muy mal que me hubiesen descubierto. No obstante aguanté el tipo y me fui al cobertizo , comí un par de bocados de gránulos y me tumbé esperando la noche. Mis compañeros seguían murmurando y no quise ni escucharles. Planché la oreja y a dormir. Soñé que tenía alas y que volaba por el mundo. A las siete de la mañana me di un porrazo y me desperté pensando en Urraca.