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Diario de Garrapo                        (Cap.20)                             

Dia 28 de Mayo de 2001

 

El viernes pasado, tuvimos una visión sorprendente. A eso de las cuatro de la tarde, con un cielo tormentoso y pesado, empezaron a sobrevolar la granja unos enormes pájaros de cuello largo y pelado. Volaban describiendo lentos y amplios círculos, cada vez mas bajos hasta que uno se posó en lo alto del silo. Con aspecto muy serio no paraba de mirarnos mientras sus colegas seguían dando pasadas y mas pasadas. Legamos a contar unos ciento y pico.

Urraca nos comentó que se trataba de buitres que habitan en las montañas cercanas. Con el asunto de las Vacas Locas ya no hay carroña y pasan mucha hambre, por lo que se dedican a sobrevolar todo el territorio a ver si por casualidad encuentran algún cadáver. Resulta que en la sierra del Montsec, cercana a nosotros, se acondicionaron unos comederos para que los ganaderos llevasen allí las reses muertas. Fruto de esa política de conservación, una especie que antaño estuvo a punto de la extinción, se recuperó hasta salir de la lista de especies en riesgo de desaparición. Pues bien, ahora que ya la tenemos recuperada, estamos llevándola a la hambruna mas espantosa ya que las reses que se mueren ya no sirven para engordar buitres, mas bien engordan otros carroñeros que viven del transporte y la incineración a costa del erario público.

Tras un largo rato haciendo gestos a Buitre para que nos dijese algo, se dignó a tomar la palabra.

-Hola cochinos: ya se que estáis extrañados de mi presencia, pero nada debéis temer. Yo sólo me dedico a limpiar el campo de cadáveres y lo que pasa es que desde las alturas hemos visto unos bultos negros tumbados en la explanada y hemos pensado que se podría tratar de preciada pitanza. Volábamos a 3000 pies y hemos tenido que descender a 100 pies para darnos cuenta de que se trataba de un error. Yo he decidido posarme en el silo para contemplar de cerca al ganado pero con finalidad meramente curiosa ya que por estos parajes no es normal ver cerdos como vosotros.

- Pues menudo susto nos habéis dado.- Le respondí.- Nunca habíamos visto pájaros tan grandes.

-¿Se puede saber que hacéis por estos lugares.? - Pregunto Bravo con voz temblorosa.

- Ya os lo ha dicho Urraca, no tenemos nada que comer, somos muchos y andamos explorando el territorio para tratar de encontrar alguna res muerta, pero no hay nada de nada. Se han unido a nosotros los de la sierra de Guara y no sabemos que va a ser de nuestras vidas. Me parece que el hambre va a diezmar nuestra población hasta límites peligrosos. Nadie se explica nuestra situación. Primero nos engordan y luego nos dejan morir.

-Pues si que es triste vuestro panorama, si en algo os podemos ayudar ya sabéis que podéis contar con unos amigos. -Le dije a sabiendas de que no les gustan mas que los cadáveres y que no les interesan en absoluto los animales vivos.

Urraca, que es una sabelotodo nos siguió dando explicaciones:

-Los días tormentosos y soleados son los mejores para que los buitres salgan de exploración. La tierra se calienta y se generan corrientes de aire ascendentes que llevan los olores a lo mas alto del cielo. Los buitres sobrevuelan amplias zonas y olfatean los vientos ascendentes. En cuanto detectan un olorcillo apetecible, carroña putrefacta, comienzan a trazar círculos cada vez mas bajos hasta que localizan la pitanza. Entonces toman tierra y comienza el festín. Dependiendo de la cantidad se puede decir que un ternero les dura una hora o poco mas. No dejan mas que los huesos y eso contando con que no aparezca el quebrantahuesos que continúe la tarea que le da nombre.

Buitre, asintió meneando la cabeza arriba y abajo y mostrando un largo cuello pelado. Se dio impulso y con un vuelo cansino emprendió rumbo a las alturas. Comenzó a dar vuelos circulares cada vez mas elevados hasta convertirse en un puntito oscuro que contrastaba con el blanco de un amenazante cúmulo tormentoso.

-¡ No me lo puedo creer, no salgo de mi asombro!.- Dijo Cobra que no había abierto la boca en todo el rato.  -Resulta que todo está perfectamente organizado, la naturaleza es tan sabia que no deja cabos sueltos. La cadena alimentaría es la base de la vida y cuando alguien la altera pasa lo que pasa. Ahora empiezo a comprender lo que el futuro nos depara. Estamos en manos de Hombre, que ha ido y vuelto de la luna, que está a punto de ir a Marte y que se esta multiplicando tanto que le va  a pasar lo que a los buitres.

-Mientras vosotros vais dando vueltas al terrible problema de las relaciones entre los seres vivos y de su futuro en este planeta, yo me voy a dar un "rulo" por la foresta a ver si logro alguna ratilla despistada y practico el noble oficio de la caza que tengo algo olvidado. Zorra me ha dicho que sabe de unas madrigueras repletas de roedores y que si colaboro me dejará participar del banquete. Así que pasad una buena tarde y el próximo día os traeré al Sr. Cuervo, que no para de rogarme que le introduzca en nuestro círculo.- Con estas bonitas palabras se despidió Urraca. Nosotros nos acurrucamos en una sombra a esperar que descargase la tormenta y refrescase un poco el ambiente. Había sido una tarde muy intensa y había materia para reflexionar.