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Día 22 de Julio de 2001
Hace pocos días, una buena amiga nuestra ha sido nombrada
Consejera de Educación de la Diputación General de Aragón. A la vez que la
felicitaba por tal evento le mande una frase que H. Marcuse pronunció en
la Universidad Libre de Berlín allá por los años 60/70: "HOY DIA PODEMOS
CONVERTIR EL MUNDO EN UN INFIERNO, ESTAMOS EN EL BUEN CAMINO PARA CONSEGUIRLO.
TAMBIÉN PODEMOS TRANSFORMARLO EN TODO LO CONTRARIO".
-Merece una reflexión , esta frase, ya que hemos llegado a tales cotas de control sobre los alimentos que nadie diría que podamos estar comiendo porquería. Hemos sido capaces de aumentar la producción de alimentos en el mundo "desarrollado" de tal forma, que hemos pasado de la escasez a la excedencia en tan sólo 50 años. Hoy día podemos decir que sobra de todo y que cualquier producto debe tener unas limitaciones a la producción para que podamos seguir viviendo, es como decir que podemos morir de empacho y que para que la gula no acabe con nosotros debemos reducir las producciones. Pero la contradicción inherente al sistema sigue sin resolverse. Se subvenciona casi todo y cuando aparecen los excedentes se destruyen ante la famélica mirada de los "desheredados del tercer mundo".
-Hoy veo que te has levantado con ganas de gresca. Pues te diré
una cosa y es que gracias a las nuevas técnicas de cultivo, de crianza y
genéticas, hemos ahuyentado el fantasma del hambre y ese jinete no va a volver
a cabalgar mientras esto perdure. Ahora podemos comer lo que queramos y en la
cantidad que queramos.-Dijo Bravo desde el fondo del cobertizo.
- Que te crees tu eso, si bien es cierto que disfrutamos de cantidades ingentes de alimentos, no es menos cierto que las calidades dejan bastante que desear. La cantidad va asociada al dinero, a las economías de escala, a las granjas de 100.000 pollos atiborrados de substancias extrañas, a las inmensas plantaciones de tomates insípidos, a las toneladas de fruta rebozada de productos químicos, a los cerdos impregnados de antibióticos, a los terneros obesos de hormonas, a los aceites cancerígenos, a los corderos con sabor a pescado, al pescado con plomo...
- Tiene razón Garrapo. - Intervino Dardo. -Mucha ciencia y poca
conciencia. Si toda la capacidad científica que existe se pusiese al servicio
de la calidad de vida otro gallo cantaría, pero resulta que eso no renta, hace
que los productos sean mas caros y entonces no queda dinero para gastar en cosas
que generan mas beneficios a los especuladores de la vida. Hay que consumir y
como los alimentos llenan pronto el estómago hay que dejar dinero para llenar
la bolsa de lo que llaman "bienestar", o lo que es lo mismo mas
coches, mas electrodomésticos, mas "aparatos" con mil prestaciones
(aunque sólo necesitemos cuatro o cinco). Y lo peor es que no pensamos
renunciar a nada de eso en favor de una mejor calidad alimentaria.
-Me parece que os estáis pasando. Replicó Bravo. -El consumidor no es tonto y va prefiriendo los alimentos de calidad y sobre todo los que van avalados por Denominaciones de Origen o por algo parecido y eso va en aumento. Lo que pasa es que al ser productos de menor rendimiento productivo son mas caros y por otro lado no hay suficiente oferta, con lo que el consumidor tiene que quedarse con lo que hay en el mostrador.
- Esos productos son mas caros para el consumidor , pero al
productor no le repercute en sus ingresos, es mas, le perjudica en la medida en
que se tiene que someter a mayores controles y menores producciones. Por otro
lado ya empieza a funcionar aquello de que "hecha la ley , hecha la
trampa". ¿Cuanto plátano de Canarias no es ni plátano ni de Canarias?.
¿Cuanto vino de Rioja no es de Rioja?. ¿Cuanta ternera de Ávila no es de
Ávila?. Y cuanto jamón de bellota no es de bellota?. Con todo esto, el
consumidor empieza a recelar del producto y acaba comprando lo mas barato aunque
le cueste la salud.- A Garrapo le salió del alma lo de la bellota.- Los
escándalos alimentarios son cosa de hoy y casi todos, por no decir todos,
están relacionados con la especulación económica, con la codicia y a tal
punto hemos llegado que a un alto ejecutivo se le ocurrió mandar la carne
espongiforme a países de " bajo nivel adquisitivo". (Creo que fue
cesado antes de efectuar tan macabra maniobra).