Diario de Garrapo                            (Cap-26)

Dia 11 de septiembre de 2001

 

Era el 11 de septiembre de 2001, había comenzado la tarde y una breve brisa soplaba del Oeste. parecía que el tiempo estaba cambiando y que los rabiosos calores habían dado paso a un fresquillo agradable pero seco. Nada de agua. las sombras de los robles invitaban a la siesta. Nos tumbamos a la sombra y empezamos a resoplar. Al poco rato el sueño se apoderó de nuestros cuerpos y comencé a tener un sueño extraño. El cielo se había vuelto gris y una enorme columna de humo dibujaba en el horizonte una calavera y una estrella. oía gritos pero no veía a nadie. yo me encontraba en un montículo y divisaba el espectáculo con temor. La calavera y la estrella se hacían cada vez mas y mas grandes y el griterío de una muchedumbre arreciaba. de pronto un gran resplandor iluminó el oscuro firmamento y como si de una gran bola de fuego se tratase comenzó a avanzar hacia donde yo me encontraba. Corrí buscando refugio en alguna oquedad del terreno y encontré una vieja gruta  y allí me metí a la espera de que pasase tan tétrico fenómeno. Una nube de murciélagos alteró su sueño y me dio la sensación de que una legión de espíritus malignos pretendía acabar conmigo. Creo que del tremendo susto me desperté. Estaba entre los dos colegas que ya despiertos también no paraban de recriminar mi mal sueño y lo mucho que les había molestado con infinidad de volteretas y gruñidos.

-Jo, Garrapo, vaya pesadilla has tenido. Pensábamos que te estaba entrando el mal de la rabia o algo mas grave. Hemos estado a punto de llamar al veterinario para que hiciese algo .- Me dijo Cobra.

-Si os cuento mi sueño os caéis de culos .- Respondí con fuerte dolor de cabeza.

-Cuenta, cuenta, que ha debido ser algo muy fuerte para que te revolcases de la manera que lo has hecho.

Con cierto disgusto les empecé a relatar mi sueño, cuando de repente apareció Urraca, toda nerviosa, y se posó en la rama de siempre.

-Hola Cochinos: Vengo toda preocupada, o mejor dicho, obnubilada y estremecida por lo que acabo de ver en la tele de un vecino. Resulta que andaba yo, picoteando unos higos en su jardín, cuando se me ocurrió mirar por la ventana de su salón hacia la Tele. Vi una enorme bola de fuego sobre una gran ciudad y luego mucho humo. Gran griterío y sirenas. Unos enormes rascacielos estaban ardiendo y de pronto todo se vino abajo. Y no era película ni ficción ni montaje, era la realidad misma, algo muy grave que estaba ocurriendo y que se estaba viendo en directo en la casa de aquel señor. En breves momentos nos explicaron de qué se trataba. Nada mas y nada menos que de una acción terrorista contra el corazón del sistema financiero occidental. por si fuera poco eso, al instante, un avión era estrellado contra El Pentágono, es decir, contra el corazón militar del país mas poderoso de la tierra. No he podido aguantar más y he venido veloz a contároslo.

No salíamos de nuestro asombro y absortos escuchamos el terrible relato. Era increíble, me pellizqué la papada para cerciorarme de que estaba despierto y que no se trataba de una continuación de mi sueño. Mis colegas casi no respiraban y tan sólo Bravo se atrevió a intervenir:

-Se veía venir, no con tanta crueldad, pero algo tenía que pasar. Llevábamos demasiado tiempo sin catástrofes sonadas, llevábamos demasiado tiempo viendo miserias lejanas, niños muriendo de hambruna, miles de desplazados de sus tierras por la miseria, dictadores tiránicos aplastando a sus gentes ante la impasibilidad general, un mundo de desigualdades crecientes, gobiernos ,que en nombre de un Dios, condenan a sus mujeres a no salir de casa ni para ir al hospital, pueblos privados de asistencia sanitaria y alimentos por los bloqueos militares de los mas poderosos, etc. etc..

-Pero, Bravo: -dijo Cobra, - lo uno no justifica lo otro.

-No lo justifica, pero lo explica, es decir, cuando las naciones poderosas no mueven un dedo frente a esas situaciones, cuando la impasibilidad se escuda en que son asuntos particulares de cada país, la rabia se apodera de los pueblos, se sienten los parias de la tierra y son caldo de cultivo de grupos terroristas. Si estos terroristas están imbuidos de fanatismo religioso son capaces de morir matando y eso es imparable.

-Urraca, date un paseo por el vecindario y entérate de las novedades, nosotros esperaremos con impaciencia que nos cuentes como se va desarrollando este asunto tan grave. -Le dije ansioso de novedades - Y la grácil Urraca partió con rumbo al pueblo cercano.

-Mirad, intervino Bravo, -Lo que os acabo de decir no es ninguna tontería, puede que parezca simple, pero yo lo veo así de sencillo y que conste que tan sólo trato de dar una explicación a un fenómeno injustificable pero que ocurre con frecuencia aunque con menor intensidad. Es el terrorismo que de forma indiscriminada mata y ante eso no nos queda mas remedio que analizar la causa de la causa para que las acciones que se deban tomar no sean indiscriminadas, por un lado, e inteligentes por el otro. Solo así evitaremos que la espiral gire vertiginosamente y nos envuelva a todos en algo imprevisible y de consecuencias peores. La capacidad de matar no es patrimonio de nadie, la de morir matando ya es mas privativa de unos pocos locos y su capacidad ha quedado demostrada.

-Todo eso está muy bien, -dijo Cobra, -¿ pero que se puede hacer cuando se demuestre que los terroristas tienen cobijo en naciones soberanas? y lo que es mas grave, ¿ese cobijo se da a espaldas de los ciudadanos oprimidos por esos gobiernos dictatoriales?. No veo nada sencillo el asunto sin que paguen justos por pecadores. Me remito a la reciente experiencia de la guerra del golfo Pérsico. Allí se dio caña a todo el mundo menos al máximo mandatario que sigue haciendo de las suyas y cuya responsabilidad en lo que acaba de ocurrir no queda libre de sospecha.

Por cierto, si ustedes escriben las iniciales NY, de Nueva York y cambian el tipo de fuente por el de Wingdings observaran una macabra transformación. Parece que se trata de una pura casualidad pero es así.