Diario de Garrapo (Cap-28)
Dia 15 de Noviembre de 2001
-Algo raro ha pasado. -dijo Bravo, la mañana del 31 de Octubre pasado. -Todo está muy callado, como si nadie se hubiese acercado por aquí, parece Domingo y sin embargo es Miércoles. Ni un ruido de motor, ni un chirriar de puertas, ni un gruñido de las madres esperando la pitanza.
Tan solo el revolotear de los gorriones era como de costumbre. Ni siquiera Urraca había hecho acto de presencia por el cercado y eso que era tiempo de siembra y cuando se remueven las tierras siempre suelen salir lombrices que son jugoso pasto de los pájaros, u como no de Urraca.
A eso de las 11 de la mañana, un granjero nos dio de comer y desapareció
sin decir nada. Ni cubriciones ni vacunas ni movimientos de ganado. Tan sólo la
comida y nada más.
Urraca no tardó en llegar. A eso de las 12 apareció toda nerviosa y soltó la noticia.- Los dueños se han intoxicado con setas la noche pasada. Los han llevado al hospital y están graves. He volado a la clínica y no he sacado nada en claro, pero todo apunta a una intoxicación por "Amanita Phaloides", la seta mas peligrosa de nuestros bosques ya que los síntomas de intoxicación no aparecen hasta después de unas doce horas de la ingestión y mientras tanto la toxina ya esta circulando por el cuerpo. Peligro en el hígado. Disminuye la capacidad de coagulación de la sangre, fuertes diarreas y vómitos.- Al menos eso es lo que he oído desde la terraza del hospital.
El pobre Garrapo se quedo temblando. -¡Hay que hacer algo!. esto tiene que tener una solución , ahora que estamos llegando a Marte, solo falta que el dueño se nos muera por una maldita "Amanita". Vamos a ver si la cosa no empeora y en ultimo termino, que le trasplanten el hígado, que eso hoy dia es de rutina.
-Bueno, rutina , rutina no es la cuestión, lo importante es llegar a tiempo y luego encontrar un hígado que le vaya bien al paciente.- Dijo Cobra, no muy convencido de que eso era así.
-Creo que los últimos años están empleando hígados de cerdo.- Dijo Garrapo, -Así que ya os podéis ir preparando porque se puede producir una rifa de un momento a otro.
-No creo que nos toque a nosotros ser donantes de semejante víscera, lo más
seguro es que se decidiesen por un capado y si no que busquen un broncas como
Oreja Rota que seguro tiene el hígado sanísimo.- Dardo pronunció estas
palabras con ganas de autoconvencerse. No estaba dispuesto a que le quitasen
una parte de su cuerpo que era vital.
Mientras tanto , en la UCI del hospital , se afanaban por controlar la toxina y evitar que siguiese avanzando. Todo son tubos que entran y salen del cuerpo. Ni se sabe la de frascos con mil potingues que colgaban de un "perchero" y que gota a gota entraban por la vena. Cada dos horas un análisis de sangre, una toma de tensión, otra de temperatura. Cada diez minutos una diarrea, de cuando en cuando un bote de carbón activado al estómago. En fin, todo un verdadero trasiego de médicos y enfermeras. El protocolo de trasplante hepático en alerta. La familia y los amigos más asustados que el paciente, aunque a decir verdad, cuando recibes tantas visitas, piensas que no se trata de ninguna tontería. Las horas pasan despacio, terriblemente despacio y todo consiste en esperar la visita del médico que trae nuevas noticias del laboratorio. En mi caso cada visita era una especie de peldaño que te saca del pozo. "Parece que el último análisis es un poco mejor que el anterior". Es la frase más reconfortante de cuantas se pueden oír por aquellos lares. Al tercer día de estancia en la UCI me sacaron a la planta de digestivo para reponerme. Los resultados de los análisis indicaban una evidente mejoría, la toxina había desaparecido y el hígado se estaba regenerando. Cedieron las diarreas y amaneció el hambre. Fin de la historia. No es nada recomendable tomar "amanita phaloides" ya que perjudica seriamente a la salud.
La verdad es que su sabor no anuncia nada malo, es como las demás, mas o menos sabrosa en función del condimento que le añadas.
La peligrosidad reside en el efecto retardado de los primeros síntomas. Estos aparecieron a las doce horas de la ingestión, en forma de nauseas y diarreas, pero la toxina ya llevaba "trabajando" desde el primer momento.