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Diario de Garrapo      ( Cap-3) 

 Día 23 de Julio de 2000

Hoy he descubierto algo novedoso para mi : he visto un animal muy raro, muy peludo, de color negro y blanco, con cola muy larga y cabeza redonda. Al principio tuve miedo, ya que no paraba de mirarnos subido en el tabiquillo que separa las parideras, tenia unos ojazos redondos con pupila rasgada y aspecto amenazante. Lo llaman gato. Así estuvo un buen rato, inmóvil pero sin dejar de observarnos. Nosotros nos apelotonamos contra la barriga de nuestra madre, nuestros corazones latían tan fuertemente que podíamos oír su pum-pum-pum.. Mi madre no le hacia ni caso, pero al ver que estábamos tan atemorizados dio un fuerte resoplido con lo que el animal gato pegó un salto y desapareció. No me gustan los gatos, son demasiado sigilosos y aparecen sin que te des cuenta. Por lo visto hay varios en las inmediaciones de la granja, viven su vida y se dedican a cazar ratones. La verdad es que a nosotros no nos dicen nada y tan solo sienten curiosidad, pero vaya susto nos dio el felino.

Ahora caigo en la cuenta de porqué murió nuestra hermana aplastada, y es que como el suelo es de rejilla de barrotes que están separados un centímetro y tenemos las pezuñas tan finas, a veces se nos cuelan y quedamos atrapados. Con un poco de esfuerzo sacamos la pata y a correr, pero nuestra difunta hermana no debió ser tan ágil y pasó lo que pasó. Creo que no volverá a ocurrir ya que hemos aprendido a caminar como equilibristas sobre la barra. Dicen que este suelo es mejor que el de cemento ya que siempre está limpio y para descansar ya tenemos una zona sin reja y caliente.

Como decía el otro dia, hay ocasiones alegres y ocasiones tristes, y creo que se avecina algo malo. He oído decir a los dueños, algo de castrar a los machos. Le he preguntado a la madre, pero no me ha dicho nada. No se si es por que no sabe nada o es que no nos quiere alarmar, de todas formas algo se está tramando ya que no paran de contar los hermanos y hermanas que somos, si se puede o no, si somos muy pequeños y no se nos notan, en fin ya veremos que pasa mañana.

A nuestra madre la han pinchado de nuevo, esta vez le han puesto una vacuna combinada contra la Parvo virosis y el Mal Rojo, dicen que de esto no se libra ninguna madre que pase por la paridera, así que mis tías ya se pueden ir preparando. El granjero llevaba una jeringa que parecía una pistola con una aguja muy larga y le ha pinchado en el cuello. La aguja debe ser bien larga para que el líquido no se quede en la capa de grasa y no se enquiste. La madre ni se ha enterado ya que no ha dicho ni pío.

No nos han cortado los dientes, la verdad es que como los tenemos tan afilados, a veces le hacemos daño a la madre al tetar, pero eso forma parte del proceso vital ya que con nuestros pinchacillos, que tampoco son para tanto, estimulamos la producción de hormonas necesarias para la lactación. Y tampoco nos han cortado los rabos ya que como no iremos a engordar a una corraleta sino que lo haremos en el campo, no es necesario. así es que , de momento, estamos completitos.

Cada vez que Garrapo esté en disposición de contar su vida, (de momento, él no puede escribir ), iremos publicando sus experiencias vitales, bien en esta misma página o en otras nuevas, todo dependerá de la locuacidad de Garrapo, así que si quiere conservar el Diario, deberá guardarlo cada vez que aparezca un nuevo capítulo. Esta narrativa no pretende ser ni una novela ni un tratado de cría del cerdo ibérico, mas bien una mezcla de ambas cosas intentando dar una visión sencilla de los avatares de esta bonita tarea. Si conseguimos esto creemos que lograremos involucrar a mas personas en este apasionante mundo para muchos inalcanzable y para no pocos excesivamente romántico. Desde aquí, Garrapo rinde homenaje a todos los criadores de ibérico y les anima a perseverar en la defensa de una estirpe que tiene un gran futuro en la mejora del medio de vida rural integrando al hombre con la naturaleza y permitiendo sacar un provecho nada desdeñable.